Al parecer la mayor parte de las Instituciones Educativas han descuidado la más evidente de las premisas: que la educación debe tener presente, sobre todas las cosas, el aprendizaje del alumno.
Todos somos distintos por nuestras características fisiológicas, temperamento, carácter, medio en que vivimos, historia, condicionamiento y experiencias, por lo tanto, la organización del campo perceptual en cada uno de nosotros es diferente pues es producto de la conjugación característica de todos estos factores diversos en cada individuo. Es por eso que el aprendizaje humano, como creciente proceso de individualización, debe ser considerado como diferente en cada persona.
Por lo tanto dentro de nuestra Institución, manejamos grupos reducidos y el profesor tiene como función principal estimular y facilitar el aprendizaje más significativo y más congruente con la personalidad de cada alumno, así como la transmisión de los conocimientos, punto fundamental para que en un futuro cercano puedan integrarse a cualquier Universidad o Estudio Superior que elijan.
El Bachillerato Carl Rogers promueve el apoyo y facilitación del aprendizaje de los alumnos que les ayude a crearse a ellos mismos y puedan dar significado a su existencia.